Coutouvre fue una pequeña aldea escondida en las colinas de Francia, que estamos orgullosas a tener como la cuna de la rama femenina, Hermanas Maristas de la Sociedad de María. Fue aquí donde Jeanne-Marie Chavoin nuestra Fundadora nació en 1786 y vivió con su familia durante treinta años. Fue una mujer fuerte y sana del campo, con muchos dones naturales, una apreciación innata para el valor del trabajo y una gran sensibilidad a las necesidades de otros. En aquel momento, tras la Revolución Francesa no había escuela en el aldea y ella fue educada en su propio hogar.
Como joven fue apreciada para su sabiduría, la discreción, el juicio y la compasión para con el pobre y el necesitado. Su espiritualidad fue una mezcla de 'la vida oculta y acción auténtica' ella siempre evitó atraer la atención a si misma. Tomó parte en la vida del alde
a y de la parroquia, y llegó a ser un miembro de la Asociación del Amor Divino, el objetivo de la cual fue, fomentar una vida de oración y obras caritativas en una manera oculta. Tuvo una gran devoción a Nuestro Señor en el Santisimo Sacramento, al mismo tiempo se quedó oculta en el mundo alrededor de ella. Fue irresistiblemente atraida a trabajar para el bien de otros, especialmente el enfermo y el pobre. No hay indicación de que Jeanne-Marie tuvo una devoción especial a Nuestra Señora, aunque como un miembro de la parroquia ella habría tomado parte en las procesiones y las fiestas dedicadas a María.
Ella vivió en Coutouvre como María habia vivido en Nazaret.
Dios la preparaba para su futuro papel como Fondadora y en 1807 ella y su amiga Marie Jotillon fueron a hacer un retiro en el Chartreux en Lyón. Ella también hizo muchos retiros en Pradines Abbey donde la Superiora la invitó a llegar a ser un miembro de la comunidad. Lo que ella buscó no fue una forma monacal de la vida, sino el estilo de vida vivida por Jesús y María en Nazaret. En dos ocasiones cuando el arzobispo de Lyón visitó Pradines, él habló con Jeanne-Marie para arreglar para ella, entrar en cualquier congregación que ella escogería, cada vez ella se negó. Esperó hasta que Dios hiciera su voluntad conocida a ella. Su director espiritual había dicho a ella, 'Dios no desea que entres en una Congregación existente, pero en una que tiene que nacer todavía'.
Por último en 1817, cuando tuvo 31 años, ella recibió una carta de Pierre Colin, el hermano de Jean-Claude Colin, que había sido una vez párroco en Coutouvre, invitándola a Cerdon, para colaborar en el proyecto Marista. Supo inmediatamente que esto fue donde Dios la llamaba. Con su amiga íntima, Marie Jotillon, ella salió para Cerdon.
A este día ella es recordada por las personas en Coutouvre y su imagen es representada en 22 la ventana de vidrio de mancha de la Iglesia Parroquial.
"La Sociedad de María quiere que nosotros, su hijos, seamos misioneros de acción y misioneros de oración" Es 190.3
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